"Hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino."
— Carl Jung
Hay algo silencioso que se revela en lo cotidiano.
No en lo que decimos que queremos…
sino en lo que realmente hacemos.
En los últimos tiempos me estoy encontrando con algo que, más allá de lo externo, habla de un movimiento interno profundo:
personas que reservan una sesión, un espacio, una oportunidad…
y no acuden.
Y no es falta de interés.
Tampoco es falta de tiempo.
Es, muchas veces, algo más sutil:
El miedo a comprometerse con uno mismo.
El compromiso no es con el otro… es con tu propia alma
Desde una mirada transpersonal, cada decisión que tomamos no es solo una acción práctica.
Es un acto de coherencia energética.
Cada vez que dices “sí” a algo que puede ayudarte a crecer, estás abriendo una puerta interna.
Y cada vez que no sostienes ese “sí”…
no solo cancelas una cita, también te alejas un poco de ti.
Como expresa Caroline Myss, nuestra vida está profundamente ligada a cómo usamos nuestro poder personal, y cada elección es una expresión de ese poder.
Sin juzgar.
Se trata de observar con honestidad.
Porque en realidad, el compromiso no pesa…
lo que pesa es la resistencia a transformarnos.
¿Qué hay detrás de no sostenerte?
A veces es miedo a lo desconocido.
Otras veces, miedo a lo que puedes descubrir de ti.
Porque comprometerte contigo implica algo muy profundo:
dejar de mirar hacia fuera y empezar a responsabilizarte de tu vida.
Y eso… transforma.
Desde la biología incluso se ha observado cómo nuestras creencias y percepciones influyen directamente en nuestra experiencia vital
Es decir, no solo es una cuestión emocional o espiritual.
Es una cuestión de coherencia entre lo que piensas, sientes… y haces.
Tu vida diaria habla de tu compromiso
Tu compromiso contigo no se mide en grandes decisiones.
Se refleja en lo pequeño:
- En si te das ese espacio que dices necesitar.
- En si cumples lo que te prometes.
- En si te eliges… incluso cuando incomoda.
Cada acto cotidiano es una declaración silenciosa de amor propio.
O de abandono.
Y no pasa nada si hoy reconoces que te has estado dejando para después.
Ese darse cuenta… ya es un primer paso.
✨ Ejercicio práctico: “¿Dónde me estoy fallando?”
Te propongo algo sencillo, pero muy revelador:
1. Escribe tres cosas que has dicho que ibas a hacer por ti… y no hiciste.
(sesiones, hábitos, decisiones, llamadas pendientes…)
2. Pregúntate con honestidad:
👉 ¿Qué sentí justo antes de no hacerlo?
👉 ¿Qué estaba evitando realmente?
3. Ahora completa esta frase:
“Cuando no cumplo conmigo, en realidad estoy eligiendo __________.”
(Sin juicio. Solo verdad.)
4. Cierra con un pequeño compromiso realista:
No algo perfecto.
Algo posible.
Y cúmplelo.
Volver a ti, paso a paso
El compromiso contigo no es rigidez.
Es presencia.
Es escucharte… y responderte.
No necesitas hacerlo todo de golpe.
Solo empezar a sostenerte un poco más cada día.
Porque cuando tú estás para ti…
todo empieza a ordenarse dentro.
Si este tema resuena contigo y sientes que es momento de empezar a sostenerte de verdad, puedes reservar una llamada gratuita conmigo o escribirme directamente.
Con cariño,
Cristina Páez Bandera
Cris Karuna — Espacios de calma y transformación 🌿