Este fin de semana, mientras estaba en el máster de Marly y profundizábamos en el inconsciente profundo, me quedé pensando en algo que veo cada vez más: mucha gente está atravesando ansiedad, estrés, noches sin dormir, sensación de agotamiento y una presión interna que parece no tener pausa.
Lo veo en mis sesiones, en personas que acompaño, en amistades, en gente que me escribe…
Está pasando algo colectivamente.
Y lo más curioso es que, muchas veces, antes de preguntarnos qué nos está ocurriendo por dentro, buscamos la solución más rápida, aunque no siempre sea la más amorosa.
Y aquí quiero ser muy clara: no estoy en contra de la medicación.
La medicación es necesaria en muchos casos y ayuda muchísimo cuando la persona está desbordada. Pero lo que sí he visto es que, a veces, llegamos a ella demasiado pronto, sin haber escuchado lo que el cuerpo y el alma intentaban decirnos antes.
🌿 Cuando el inconsciente empieza a hablar
En la clase de este fin de semana hablábamos de cómo el inconsciente profundo no se expresa con palabras, pero sí a través del cuerpo, del sueño, del ritmo interno, de esas sensaciones que intentamos ignorar.
Y cuando el inconsciente se mueve —como está ocurriendo ahora a nivel colectivo—, es normal que aparezcan:
- ansiedad
- opresión en el pecho
- irritabilidad
- agotamiento extremo
- sensación de “no puedo con más”
- pensamientos acelerados
Desde la mirada transpersonal, esto no es un fallo.
Es una señal.
Es el alma diciendo: “hay algo dentro de ti que necesita ser mirado”.
Y si no lo escuchamos suavemente, se amplifica.
💛 La ansiedad no es el problema
La ansiedad es la mensajera.
El problema es lo que estamos intentando evitar:
la emoción no atendida, el cansancio acumulado, el ritmo imposible, la desconexión del propio cuerpo, la autoexigencia, el miedo profundo que no nos atrevemos a nombrar.
Carl Jung decía que lo que no hacemos consciente vuelve a nosotros como destino.
Y en este contexto, la ansiedad es una forma de destino:
la consecuencia de no escucharnos, no sentirnos, no pararnos, no habitarnos.
🌿 Antes de llegar a los extremos, hay caminos más suaves
Aquí es donde quiero ser muy respetuosa.
La medicación puede ser necesaria —lo repito—, pero no siempre tiene que ser la primera respuesta.
Hay pasos intermedios, amorosos, que a menudo se olvidan:
- Parar dos minutos a respirar de verdad
- Sentir el cuerpo sin intentar cambiarlo
- Poner una mano en el pecho y otra en el abdomen
- Nombrar lo que duele en lugar de taparlo
- Hacer pequeños anclajes corporales
- Salir a caminar sin prisa
- Bajar la exigencia
- Volver a la presencia
- Aceptar que no podemos con todo
Y cuando aplicamos estas herramientas con conciencia, el sistema nervioso responde.
El cuerpo se regula.
La mente se apacigua.
La emoción se expresa.
Como decía Stanislav Grof, pionero de la psicología transpersonal, el cuerpo no miente. Lo que aparece en él es la puerta hacia lo no resuelto, hacia lo que pide ser integrado.
✨ La clase del máster me recordó algo esencial
Todo lo no escuchado crea tensión.
Todo lo reprimido se densifica.
Y todo lo rechazado acaba pidiendo ser mirado.
Por eso la ansiedad se está mostrando tanto ahora:
porque colectivamente estamos llegando a un punto donde no podemos seguir desconectadas del cuerpo, de la emoción y de nuestra verdad interior.
🌿 Una invitación amorosa
Si estás pasando por un momento de ansiedad o estrés, no te culpes.
No estás fallando.
Tu cuerpo no está en contra de ti.
Solo quiere ayudarte a regresar a ti misma/o.
Y si sientes que necesitas un lugar seguro para escuchar lo que te está ocurriendo por dentro, puedo acompañarte desde una mirada profunda, amorosa y consciente.
📍 Sesiones presenciales y online
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Con cariño,
Cristina Páez Bandera
Cris Karuna — Espacios de calma y transformación 🌿💛