Agosto empieza a despedirse y, casi sin darnos cuenta, aparece una palabra por todas partes: vuelta.
Vuelta al cole, al trabajo, a los horarios, a levantarnos temprano, al ejercicio, a organizarnos mejor.
Y con ella llega también una avalancha de recomendaciones sobre cómo volver a la rutina sin estrés.
Consejos para organizar septiembre. Hábitos que conviene recuperar. Claves para ser más productivos. Formas de descansar mejor. Nuevos propósitos que deberíamos incorporar desde ya.
Información que muchas veces nace con la intención de ayudarnos, pero que puede terminar convirtiéndose en otro estímulo al que responder.
Por eso hoy quiero proponerte algo diferente.
No voy a darte una lista para que llegues a septiembre siendo una versión mejorada de ti.
Antes de organizar septiembre, escúchate.
La pregunta de esta semana
¿Cómo estás llegando tú realmente a esta nueva etapa?
No cómo crees que deberías estar.
Quizá tienes ganas de recuperar tus horarios. Puede que sientas cierta tristeza porque termina el verano. Tal vez estés cansada, ilusionada, inquieta o con la sensación de que septiembre se acerca demasiado rápido.
Incluso pueden convivir emociones aparentemente contradictorias.
Y no necesitamos resolverlas inmediatamente.
Tampoco hace falta entrar en septiembre con la agenda perfectamente organizada, llena de energía y con la sensación de tenerlo todo bajo control.
Vamos un poco más adentro
La vuelta a la rutina puede movilizarnos más de lo que pensamos.
De hecho, Sanitas observó, a partir de sus datos de cinco años, que las consultas de psicología aumentaban una media del 14,2 % después de las vacaciones. Entre las preocupaciones que señalaba estaban la adaptación de nuevo al ritmo laboral, la conciliación y la organización del tiempo.
Quizá el dato nos recuerde algo importante: volver también requiere un proceso de adaptación.
Sin embargo, muchas veces hacemos justo lo contrario.
Sentimos cierta inquietud y llenamos la agenda. Aparece cansancio y pensamos que tenemos que recuperar cuanto antes nuestro ritmo. Nos sentimos desubicados y buscamos otra recomendación que nos diga qué hacer.
Desde una mirada transpersonal, podemos probar un camino diferente.
Observar lo que está sucediendo dentro sin precipitarnos a cambiarlo.
Puedo sentir miedo sin ser el miedo.
Puedo experimentar cansancio sin definirme desde él.
Puedo atravesar incertidumbre y continuar teniendo dentro de mí un espacio desde el que observar lo que ocurre.
Cuando dejamos de preguntarnos inmediatamente "¿cómo hago para quitarme esto?" puede aparecer otra pregunta mucho más interesante:
"¿Qué me está mostrando lo que siento?"
No tienes que estar bien todo el tiempo
Hay una idea que me gustaría que nos acompañara especialmente durante estas semanas:
Serenidad no significa ausencia de emociones.
Podemos sentir tristeza y permanecer presentes.
Podemos tener un día complicado sin interpretar que estamos retrocediendo.
Podemos comenzar septiembre sin conocer todas las respuestas.
A veces confundimos bienestar con mantener un estado agradable de manera permanente. Y cuando aparece el enfado, el miedo, la frustración o el cansancio, pensamos que algo se ha desordenado dentro.
Pero nuestras emociones forman parte de la experiencia humana.
Abrazarlas no significa quedarnos atrapados en ellas.
Significa reconocerlas, darles espacio y escuchar qué información pueden estar ofreciéndonos.
Desde una perspectiva transpersonal, además, podemos ampliar la mirada y recordar que somos más que aquello que estamos sintiendo en un momento determinado.
Quizá cuidarnos tenga menos que ver con alcanzar un estado perfecto y más con aprender a acompañarnos mientras la vida se mueve.
Menos ruido fuera, más escucha dentro
Vivimos rodeados de estímulos.
Notificaciones, mensajes, vídeos, recomendaciones, objetivos, comparaciones, listas de cosas pendientes y nuevas formas de hacer supuestamente mejor aquello que ya hacemos.
Las redes pueden decirte cómo organizar septiembre.
Una aplicación puede planificar tu agenda.
Alguien puede explicarte cuál debería ser tu rutina ideal.
Pero hay una pregunta que nadie puede responder por ti:
¿Qué necesitas ahora?
Para escuchar esa respuesta necesitamos pequeños espacios en los que dejar de recibir información.
No para aislarnos del mundo, sino para recuperar nuestra propia referencia.
La serenidad interior no siempre llega convertida en una gran revelación.
A veces aparece como una sensación corporal.
Una intuición sencilla.
La necesidad de descansar.
El deseo de recuperar algo que habíamos dejado de hacer.
Un límite que llevamos tiempo posponiendo.
O la certeza de que necesitamos ir un poco más despacio.
Entre todo el ruido exterior existe una voz mucho más silenciosa.
No suele exigir.
No necesita competir por nuestra atención.
Pero cuando conseguimos escucharla, muchas veces nos muestra el siguiente paso.
Llévalo a tu vida: antes de organizar septiembre, escúchate
Hoy te propongo dedicarte cinco minutos.
Busca un lugar tranquilo y deja el teléfono apartado.
Siéntate cómodamente y cierra los ojos durante unos instantes.
Lleva suavemente la atención hacia el cuerpo.
No intentes relajarte.
No busques sentirte de ninguna manera concreta.
Solo observa.
¿Cómo está tu respiración?
¿Qué notas en el pecho?
¿Y en el abdomen?
¿Hay alguna zona que sientas especialmente tensa, ligera, abierta o cansada?
Después pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo ante esta vuelta?
Ponle nombre si aparece una palabra. Si no llega ninguna, permanece unos segundos con la sensación.
Después hazte otra pregunta:
¿Qué necesito en este momento?
Y finalmente:
¿Cuál sería una manera amable de comenzar septiembre?
No prepares una lista.
Elige una sola cosa.
Quizá acostarte un poco antes, dejar algún hueco libre en la agenda, caminar, recuperar una actividad que disfrutas, pedir ayuda, poner un límite o concederte unos días para encontrar tu propio ritmo.
A veces un pequeño movimiento consciente es suficiente.
Quédate con esto
No necesitas llegar a septiembre con todo resuelto. Necesitas escucharte lo suficiente para reconocer cuál es tu siguiente paso.
Tal vez este año la vuelta al cole y a la rutina pueda vivirse de otra manera.
Con menos exigencia por alcanzar un equilibrio perfecto y más espacio para reconocer cómo estás realmente.
Y quizá ese siguiente paso sea simplemente darte tiempo. O puede que sientas que ha llegado el momento de comprender algo que llevas repitiendo, mirar con mayor profundidad lo que estás viviendo o aprender a relacionarte de otra forma con aquello que sientes.
Si estás en ese momento, puedes conocer cómo son mis sesiones de acompañamiento transpersonal y valorar tranquilamente si este espacio puede ayudarte en tu proceso.
[Conoce cómo son las sesiones →]
Nos encontramos el próximo miércoles en 5 minutos contigo. 💫
Con cariño,
Cristina Páez Bandera
Cris Karuna — Espacios de calma y transformación