Hay días en los que parece que nuestra vida consiste en una sucesión interminable de cosas que resolver.
- Organizar.
- Decidir.
- Trabajar.
- Contestar.
- Cuidar.
- Planificar.
- Llegar.
- Cumplir.
- Volver a empezar.
Y somos capaces de hacerlo.
De hecho, algunas personas hemos desarrollado una enorme capacidad para tirar hacia delante incluso cuando por dentro necesitamos otra cosa.
Pero hoy no quiero preguntarte cuánto eres capaz de hacer.
Quiero preguntarte algo diferente:
¿Cuánto espacio tiene en tu vida aquello que sientes?
Cuando hacer se convierte en nuestra forma de vivir
Hacer es necesario.
Nos ayuda a avanzar, tomar decisiones, poner límites, materializar proyectos y ocuparnos de nuestra vida.
El problema no está en hacer.
Quizá aparece cuando hacer se convierte en la única manera que conocemos de relacionarnos con lo que nos sucede.
🙏 Estoy preocupada: 👉 hago.
🙏 Me siento insegura: 👉 controlo.
🙏 Algo me duele: 👉 me mantengo ocupada.
🙏 No sé qué decisión tomar: 👉 busco más información.
🙏 Estoy agotada: 👉 termino una cosa más.
Y puede llegar un momento en el que seamos tremendamente eficaces resolviendo nuestra vida y, sin embargo, nos cueste responder a una pregunta aparentemente sencilla:
¿Cómo estoy?
No, qué tengo pendiente.
No, qué voy a hacer mañana.
¿Cómo estoy yo?
Hacer y sentir: dos movimientos que necesitamos
En distintas tradiciones filosóficas y espirituales encontramos la idea de polaridades complementarias.
Podemos utilizar también las expresiones energía masculina y energía femenina como un lenguaje simbólico para observar dos movimientos que pueden existir en cualquiera de nosotros, independientemente de que seamos hombres o mujeres.
Una cualidad más orientada hacia la acción, dirección, estructura, decisión y límites.
Y otra relacionada con la receptividad, intuición, sensibilidad, escucha y capacidad de permitir.
No las entiendo como dos cajas en las que debamos clasificarnos ni como características que correspondan necesariamente a un sexo.
Me interesa algo mucho más sencillo:
¿Cómo conviven estas cualidades dentro de ti?
Porque quizá el equilibrio no consiste en elegir entre hacer o sentir.
Consiste en poder hacer sin dejar de sentir.
Y poder sentir sin quedarnos paralizados a la hora de actuar.
El desequilibrio también nos cuenta una historia
Hay personas que han aprendido desde muy pequeñas a resolver.
A ser fuertes.
A no necesitar demasiado.
A cuidar de los demás.
A anticiparse.
A mantener las cosas bajo control.
Y otras han aprendido a adaptarse, evitar el conflicto, esperar, ceder o anteponer constantemente las necesidades ajenas.
No necesariamente hemos elegido conscientemente esas maneras de funcionar.
Muchas veces las hemos ido aprendiendo a través de nuestras experiencias, relaciones y modelos familiares.
Por eso, cuando observamos cómo actuamos hoy, quizá la pregunta más interesante no sea:
«¿Qué me pasa?»
Sino:
«¿Qué aprendí para necesitar funcionar así?»
Y ahí comienza una mirada mucho más profunda hacia nosotros mismos.
💫 La pregunta de esta semana
Esta vez quiero proponerte dos:
¿Qué tienes más entrenado en tu vida: hacer o permitirte sentir?
Y después:
¿Qué te cuesta más: parar y escuchar lo que necesitas, o tomar una decisión y pasar a la acción?
No busques responder desde lo que crees que debería ser.
Observa tu vida cotidiana.
Ahí suele estar la respuesta.
🌱 Llévalo a tu vida: dos columnas
Coge una hoja y divídela en dos.
En una parte escribe:
HACER
Y en la otra:
SENTIR
Durante unos minutos, anota qué lugar ocupa cada una en tu vida.
Puedes preguntarte:
Hacer: ¿Tomo decisiones con facilidad? ¿Pongo límites? ¿Paso a la acción? ¿Necesito tener las cosas bajo control? ¿Me cuesta parar?
Sentir: ¿Reconozco lo que necesito? ¿Escucho mi cuerpo? ¿Me permito mostrar vulnerabilidad? ¿Sé recibir ayuda? ¿Puedo permanecer con una emoción sin intentar solucionarla inmediatamente?
Después observa las dos columnas.
No se trata de conseguir un 50/50 perfecto.
Pregúntate simplemente:
¿Qué parte de mí necesita un poco más de espacio en este momento?
Y elige un gesto pequeño para esta semana.
Quizá sea decir que no.
Quizá pedir ayuda.
Quizá tomar por fin una decisión.
O quizá sea todo lo contrario: no hacer nada durante unos minutos y permitirte sentir.
💫 Quédate con esto
No siempre necesitas hacer más. A veces necesitas escuchar desde dónde estás haciendo.
Podemos ser fuertes y sensibles.
Decididos y receptivos.
Podemos avanzar y detenernos.
No necesitamos elegir permanentemente entre una parte y otra.
Quizá el verdadero equilibrio aparezca cuando dejamos de enfrentarlas y empezamos a preguntarnos qué necesita este momento de nosotros.
🌿 Esta semana lo llevamos a la experiencia
Este jueves 10 de septiembre vamos a explorar precisamente algunas de estas cuestiones en Programado para Sentir, un encuentro dedicado al autoconocimiento y a comprender nuestras diferencias desde una mirada de igualdad.
No se trata de decidir cómo debería ser un hombre o una mujer.
Se trata de conocernos mejor, observar cómo nos relacionamos con el hacer y el sentir y descubrir qué ocurre cuando damos espacio a partes de nosotros que quizá hemos dejado en segundo plano.
📅 Jueves 10 de septiembre · 19:30 h
📍 Avenida Jane Bowles, 19 · Málaga
Nos encontramos el próximo miércoles en 5 minutos contigo. 💫
Con cariño,
Cristina Páez Bandera
Cris Karuna — Espacios de calma y transformación